La estrategia hemisférica busca seguridad y alineamiento regional. Sin México, Brasil y Colombia la iniciativa pierde peso.
La estrategia del Escudo de las Américas muestra el nuevo enfoque hemisférico de la administración de Donald Trump. Washington busca coordinar seguridad, migración, comercio y alineamiento político con varios países de América Latina. Además, intenta frenar la influencia económica de China en la región.
Sin embargo, la iniciativa revela una debilidad estructural. La coalición avanza sin tres actores clave: México, Brasil y Colombia. Sin ellos, cualquier estrategia contra el narcotráfico y el crimen organizado transnacional pierde fuerza.
Primero está México. La presidenta Claudia Sheinbaum confirmó que su país no participó en la cumbre realizada en Miami. Según explicó, México mantiene un entendimiento bilateral en seguridad con Washington desde febrero de 2025, gestionado por el secretario de Estado Marco Rubio.
Sin embargo, excluir a México genera dudas. Ambos países comparten una frontera extensa y una interdependencia económica profunda. Además, México y Canadá integran con Estados Unidos el principal acuerdo comercial de América del Norte. Ese marco también articula flujos migratorios, cadenas de suministro y cooperación económica. Por lo tanto, impulsar una coalición hemisférica sin uno de los socios centrales del bloque norteamericano resulta contradictorio.
El problema del narcotráfico tampoco desaparece con golpes simbólicos contra cárteles. Aunque EE.UU. ha capturado a varios líderes criminales, las estructuras del crimen organizado mantienen capacidad de adaptación. Trump acusa con frecuencia a México de alimentar la violencia regional. Al mismo tiempo, califica a Sheinbaum como “muy buena persona”. Esa ambivalencia refleja la complejidad de la relación.
Brasil constituye otra pieza ausente. El presidente Luiz Inácio Lula da Silva mantiene diferencias ideológicas con Trump. Sin embargo, Brasil enfrenta una expansión significativa del crimen organizado.
Informes del Ministerio de Justicia brasileño identifican al menos 88 organizaciones criminales activas. Varias operan dentro y fuera de las cárceles. Entre ellas destacan Comando Vermelho y el Primeiro Comando da Capital (PCC). Este último mantiene redes internacionales de narcotráfico, lavado de dinero y tráfico de armas.
Además, el PCC amplía su presencia fuera de Brasil. Según datos de la Fiscalía de São Paulo citados por el portal G1, la organización cuenta con 2 000 miembros distribuidos en 28 países. Ese alcance confirma que el crimen organizado ya funciona como una red transnacional.
Colombia tampoco aparece en la coalición. El presidente Gustavo Petro cuestionó la iniciativa. Señaló que una alianza compuesta por países pequeños y sin experiencia no puede convertirse en un verdadero escudo contra las mafias. Su crítica responde tanto a razones políticas como a una realidad estructural. Colombia sigue siendo el principal productor mundial de cocaína.
Mientras se consolidan las elecciones, el problema central persiste. Una estrategia hemisférica no puede depender únicamente de afinidades ideológicas. La lucha contra el narcotráfico, la migración irregular y el crimen transnacional exige coordinación entre las principales economías y territorios de la región.
De lo contrario, el Escudo de las Américas corre el riesgo de convertirse en una arquitectura política incompleta. Un escudo que deja fuera a actores decisivos difícilmente puede proteger todo el hemisferio.
Fuente: https://www.elcomercio.com/
