Ecuador y Panamá abren una etapa comercial que exige continuidad, estrategia y resultados concretos.
Ecuador y Panamá dieron esta semana un paso que parece pequeño en el lenguaje diplomático, pero que puede ser relevante si logra sostenerse en el tiempo.
Los dos países firmaron los términos de referencia que abrirán la negociación de un Acuerdo de Alcance Parcial de Complementación Económica. No es todavía un tratado comercial. Es la hoja de ruta para discutirlo.
La diferencia importa porque el verdadero desafío empieza ahora: convertir una relación bilateral que ha mejorado con rapidez en resultados concretos para empresas, trabajadores y ciudadanos.
El punto de partida comercial es modesto, pero favorable para Ecuador. Durante el primer semestre de 2026, las exportaciones no petroleras hacia Panamá sumaron 58,1 millones de dólares y las importaciones 44,8 millones, con un superávit de 13,1 millones. En 2025, Panamá ocupó el puesto 24 entre los destinos de las ventas no petroleras ecuatorianas. Hay espacio para crecer.
Los términos acordados permiten negociar acceso a mercados, reglas de origen, facilitación del comercio, medidas sanitarias, obstáculos técnicos, defensa comercial y solución de controversias. También dejan abierta la posibilidad de avanzar posteriormente hacia servicios, comercio digital, mipymes e inversiones.
Para Ecuador, el reto es aprovechar la conectividad logística y marítima panameña para ampliar mercados, diversificar exportaciones y facilitar la llegada de empresas ecuatorianas a Centroamérica. Panamá debe entenderse como una plataforma de internacionalización para las empresas ecuatorianas, gracias al Canal de Panamá, su red portuaria, conectividad aérea, la Zona Libre de Colón, servicios financieros y conexiones con Centroamérica y el Caribe.
Para Panamá, la relación ofrece nuevos proveedores, inversión y complementariedad productiva. Ninguna de esas oportunidades, sin embargo, ocurrirá por la sola firma de documentos.
Existe además un contexto político que explica el acercamiento. En 2025 Ecuador excluyó a Panamá de su lista de paraísos fiscales después de avances en intercambio de información tributaria. Panamá, a su vez, levantó medidas de retorsión que habían pesado durante años sobre la relación. En agosto de 2026 incorporó a Ecuador a su régimen de países amigos, lo que abre una vía migratoria para ecuatorianos que cumplan los requisitos.
La visita del presidente José Raúl Mulino a Ecuador amplió todavía más la agenda: seguridad frente al crimen organizado, intercambio de información migratoria e incluso la posibilidad de extender hacia Ecuador el proyecto de interconexión eléctrica entre Panamá y Colombia.
Eso muestra que la relación ya supera el comercio.
El riesgo sería confundir una buena coyuntura diplomática con una política consolidada. Los acuerdos requieren continuidad entre gobiernos, equipos técnicos capaces de negociar, seguimiento empresarial y mecanismos para medir resultados. El sector privado deberá identificar oportunidades reales, adaptar productos y construir redes comerciales. El Estado tendrá que acelerar protocolos sanitarios, reducir obstáculos y evitar que la negociación se convierta en otra declaración sin ejecución.
También habrá que preservar equilibrio. Panamá puede ser socio logístico, comercial y de seguridad sin que Ecuador dependa excesivamente de un solo corredor o convierta la relación en una apuesta política personal.
Ecuador y Panamá parecen haber reconstruido confianza. El siguiente paso es convertirla en comercio, inversión, movilidad y cooperación duraderas, y ofrecer beneficios verificables a ciudadanos y empresas de ambos países.
Fuente: https://www.elcomercio.com/
