Alhajillo y Yakuza Pixel brillaron en Brasilia. Es el mejor resultado de Ecuador en la historia del Game Jam Plus.
Dos estudios ecuatorianos ganaron ocho premios en la final mundial de videojuegos Game Jam Plus. Alhajillo y Yakuza Pixel compitieron entre equipos de 37 ciudades del mundo. Es el resultado más alto que Ecuador ha obtenido en la historia de este concurso.
Brasilia, el escenario del hito ecuatoriano
Del 12 al 14 de mayo de 2026, Brasilia fue la sede de la décima edición de la Game Jam Plus Global Finals, una de las competencias e incubadoras de videojuegos más importantes del mundo. El evento reunió a equipos finalistas de 37 ciudades de América, Europa, Asia y otras regiones. Esto ocurrió tras un proceso que comenzó en octubre de 2025 con jams locales de 48 horas, seguido de etapas de incubación, aceleración y semifinales regionales.
El 14 de mayo, durante la ceremonia internacional de premiación, Ecuador se convirtió en el país con más reconocimientos. Dos estudios quiteños, Alhajillo Studio y Yakuza Pixel, obtuvieron ocho premios entre ambos. En ediciones anteriores, Ecuador no tuvo finalistas con este nivel de reconocimiento internacional.
Ambos equipos participaron en la sede Quito de Game Jam Plus, organizada por OpenLab Ecuador y la Asociación Ecuatoriana de Desarrolladores de Videojuegos (Advec).
Alhajillo presentó Rongú, un videojuego RPG rítmico inspirado en la cultura afroesmeraldeña. Se llevó cuatro premios:
Best Game LATAM: Primer lugar
Game of the Year: Segundo lugar
Best in the Audio
Best Pitch
El proyecto nació el 18 y 19 de octubre de 2025 en Quito, durante la etapa nacional de Game Jam Plus, donde los equipos desarrollaron videojuegos en 48 horas. Desde ese fin de semana hasta Brasilia, el camino incluyó meses de incubación y una semifinal Latam el 7 de marzo de 2026, donde Rongú fue nombrado Mejor juego de Latinoamérica. Además clasificó a la final internacional de la competencia.
Detrás del juego hay un proceso de investigación cultural que va más allá del código. Bryan Flores, project manager de Alhajillo, explica que el músico del equipo, Martín Villacís, contó con la validación del maestro Jackson Ayoví para la creación de ritmos afroesmeraldeños.
Después vino un primer acercamiento en la Casa Ochum, un espacio cultural en Quito, donde Lindberg Valencia, Rosa Mosquera y Carina Klavijo aportaron retroalimentación directa. Finalmente, el equipo viajó a Esmeraldas y visitó comunidades como Timbire y Selva Alegre, donde conocieron a Byron Castillo, artesano de la marimba.
“El tiempo para desarrollar el videojuego es muy limitado y realizar estas investigaciones y validaciones requirieron un gran esfuerzo, pero agregaron una capa de profundidad al proyecto”, enfatiza Flores.
Sobre el momento en que creyeron que podían ganar, Flores es preciso: “Rongú mostró apoyo desde el primer momento, en la tienda siempre estuvo entre los más populares. Pero cuando nos nombraron mejor juego en las semifinales, supimos que debíamos trabajar el doble porque este proyecto tenía mucho potencial”.
Alhajillo también ostenta otros proyectos destacados, como Supaykuna, que fue seleccionado en el Pixel Art Festival y beneficiario de un fondo de desarrollo de videojuegos y Capyra Island, finalista internacional de la novena edición de Game Jam Plus.
Yakuza Pixel llegó a Brasilia con Embale, un juego de carreras inspirado en los tradicionales coches de madera de Quito, y también ganó cuatro reconocimientos:
Best Game Latam: Tercer lugar
Crazy Games: Primer lugar
Wild life Best- Pc Game: Segundo lugar
Best in the Narrative
César Izurieta, de Yakuzapixel, explica que el juego incorpora paisajes, música, personajes y el sentido de comunidad ecuatoriano. “Elegimos el género de carreras porque nos permitía contar algo muy ecuatoriano de una forma divertida, rápida y cercana”.
El premio a la mejor narrativa en un juego de carreras es significativo. Izurieta explica que en Embale, la historia nace de Chispita, una niña que en vez de comprar el mandado se gasta la plata para entrar en una carrera. A partir de ahí se construye una aventura de competencias por América Latina y el mundo, donde la carrera se mezcla con la amistad y el crecimiento de los personajes.
Lo que pocos saben es que Embale avanzó en los tiempos libres de sus más de diez integrantes. Izurieta trabaja durante el día para Gameloft en un juego de Disney; sus compañeros tienen sus propias empresas o trabajan en multimedia. Yakuza Pixel no es un estudio de tiempo completo, al menos todavía. Pero sí tiene trayectoria: veinte años de experiencia audiovisual, seis años haciendo videojuegos, más de treinta títulos entregados entre advergames, serious games y juegos educativos. “Estamos en una etapa de transición hacia consolidarnos como un estudio sostenible”, dice Izurieta, con títulos como Biodome Mystery y Wind Giants en desarrollo.
Una industria que crece con trabajo voluntario
Los ocho premios son históricos, pero también revelan una contradicción. Alhajillo se sostiene gracias al trabajo voluntario de sus integrantes mientras busca apoyos privados y públicos. Flores estima que hasta ahora invirtieron 10 mil dólares entre mano de obra, marketing y gastos operativos.
El estudio busca desarrollar un demo con el apoyo del Instituto de Cine y Creación Audiovisual y fondos para desarrollo de videojuegos, además de inversionistas internacionales que ya muestran interés.
“Ganar estos premios valida nuestra idea y llama la atención de inversores internacionales, con quienes ya hemos tenido algunos acercamientos”, dice Flores. El siguiente paso es lanzar la wishlist de Rongú en Steam y, a finales de julio, con el apoyo de ConQuito, organizar un espacio de playtesting en Quito donde distintos estudios nacionales presentarán sus proyectos.
Para Izurieta estos premios demuestran que “Ecuador ya tiene talento competitivo a nivel internacional, aunque seguimos siendo una industria en crecimiento. En esta final mundial, dos estudios ecuatorianos obtuvimos ocho primeros premios y cuatro reconocimientos adicionales“. Cree que el trabajo de Advec ha sido clave para articular a la comunidad y abrir puertas en eventos internacionales, y valora el apoyo del Estado, a través de los fondos de fomento. “Poder viajar, mostrar nuestros juegos y conectarnos con la industria global hace una diferencia enorme”.
Fuente: https://www.elcomercio.com/
