Prevenir el fenómeno de El Niño es una tarea urgente que tiene la Secretaría de Gestión de Riesgos.
Un informe de la Secretaría Nacional de Gestión de Riesgos alerta sobre la probabilidad de que ocurra un fenómeno de El Niño en el segundo semestre de 2026 frente a las costas de Ecuador; con ese panorama, la entidad tiene ocho meses para ejecutar un plan para prevenir y mitigar su impacto.
Con esa información, el Consejo Nacional Electoral (CNE) adelantó las elecciones seccionales para elegir a los nuevos alcaldes y prefectos del periodo 2027-2031, con el fin de que todos los ecuatorianos puedan ejercer su derecho al voto, según las autoridades de ese organismo.
Si el CNE toma previsiones con ese informe, entonces es urgente que Gestión de Riesgos tenga listo su plan de prevención para evitar los daños que pudieran provocar las fuertes precipitaciones que se esperarían a fines de 2026 y durante el primer trimestre de 2027.
La entidad de gestión tiene ocho meses por delante para armar su programa de mitigación de los impactos de un El Niño, que —según los pronósticos de este momento— será fuerte. Con esas predicciones, el fenómeno puede causar inundaciones mucho más perjudiciales que las que se presentaron recientemente en marzo en la Costa por la época invernal.
En este invierno, que no ha sido influenciado por El Niño, ya se registran 15 fallecidos, más de 78 000 personas afectadas, cerca de 6 500 damnificados, 137 viviendas destruidas, más de 19 000 hectáreas de cultivos (entre afectados y perdidos), vías y puentes destruidos y otras infraestructuras que colapsaron.
Las imágenes de vías, como la Babahoyo-Guayaquil convertida en río, o de la gente con el agua hasta la cintura en Balao o Milagro (Guayas) muestran la dureza de las lluvias y son solo uno de los tantos casos del desastre por las precipitaciones.
El fuerte impacto de esta época invernal no se puede convertir en parte del paisaje, como ocurre año tras año. Y tampoco puede ocurrir lo mismo con El Niño en caso de que sucediera. Gestión de Riesgos debe pasar de su papel reactivo a un rol preventivo. Por eso, su informe, que sirvió al CNE para adelantar las votaciones, es importante para que pueda articular un buen programa de prevención.
Este rol debe ser complementado con los municipios, sobre todo con los que históricamente tienen problemas de inundaciones. Ambos niveles de gestión tiene la tarea de articularse y planificar cómo enfrentar un fenómeno de El Niño. Por eso, no basta con pedirles que tengan un plan, sino que es necesario que se trabaje en conjunto para plasmar esa prevención.
En el artículo científico Gestión de Riesgos por inundaciones en Ecuador de Dino Brambilla se revela que en 2023 el 51,7% de los municipios tenía planes viejos o desactualizados sobre cómo actuar ante las inundaciones.
En ese mismo año, el 63% de las municipalidades carecía de presupuesto para trabajo comunitario, mientras que la Secretaría Nacional de Gestión de Riesgos (2025) reportó que “solo el 29% de los fondos para reducción de riesgos llegó a comunidades vulnerables”. Según Brambilla, estas cifras revelan disparidades en la asignación de recursos y coordinación entre instituciones responsables.
Esto demuestra que Gestión de Riesgos, los municipios y otras entidades del Estados tienen el gran desafío de planificar la prevención de un nuevo episodio de El Niño.
Fuente: https://www.elcomercio.com/
