Hay algunos temas planteados por el presidente de la República, Daniel Noboa, para la consulta popular y referéndum, pero uno sobresale con más posibilidades de obtener un Sí mayoritario en las urnas. ¿Cuál es y por qué?
Siete preguntas de consulta popular y referéndum propone el presidente de la República, Daniel Noboa. Una está asegurada para ir a las urnas, la de eliminar la prohibición para establecer bases militares extranjeras en Ecuador, que ya cuenta con el dictamen de constitucionalidad. Las otras seis continúan en análisis de la Corte Constitucional (CC).
Pero una destaca con mayor respaldo, según una encuesta de Imasen, empresa peruana de investigación de mercados, realizada entre el 15 y 18 de agosto de 2025.
¿Está usted de acuerdo con reducir el número de asambleístas y para ello modificar el sistema de elección, enmendando la Constitución de conformidad con el Anexo de la pregunta? Es la pregunta que obtuvo el 74% en la opción Sí. En el resto de preguntas el Sí oscila entre el 41% y 45%.
En el anexo de la pregunta, el Gobierno plantea que la Asamblea Nacional se integrará ya no por 15 sino por 10 asambleístas elegidos en circunscripción nacional. Solo se elegirá un asambleísta por cada provincia y uno más por cada 400 mil habitantes, de acuerdo con el último censo nacional de la población. La ley determinará la elección de asambleístas de regiones, de distritos metropolitanos, y de la circunscripción del exterior, esta parte se mantiene igual que en la Constitución vigente.
El Gobierno justifica la reducción porque los 151 asambleístas actuales representan un gasto anual de $8’623,308 exclusivamente en remuneraciones.
Reducir el número de asambleístas, ¿una pregunta gancho?
Alfredo Espinosa, analista político y electoral, explica que las encuestas muestran la radiografía de un momento político, por lo que sus resultados al siguiente día pueden cambiar, a favor o en contra.
Sin embargo, observa que hay un hecho llamativo: “Los ciudadanos ecuatorianos sienten un profundo rechazo hacia su clase política, hacia los partidos y, por ende, también hacia quienes, a través de esos partidos, llegan a ser autoridades y están impuestos de poder dentro del Parlamento”.
Evalúa que reducir el número de legisladores va acompañado de ese desapego, de esa “animadversión profunda”. Por eso considera que esta pregunta puede alcanzar el mayor respaldo.
Pero señala que reducir legisladores no asegurará la calidad de los mismos. “Hay que desmitificar esta idea de que el menor número garantiza mayor calidad porque la pregunta únicamente apela a criterios cuantitativos, pero no habla de los requisitos para elegir legisladores. Como no toca ese tema y los partidos no han trabajado en procesos de formación, seguirán los problemas dentro de la política”, expone.
“Lo que vamos a tener es el mismo espectáculo, pero con menos actores, ese es el problema”, advierte.
Pero a pesar de eso, resume que todo ejercicio de democracia directa tiene dos tipos de preguntas: “Unas que buscan atacar problemáticas estructurales y otras que buscan ser un imán de atracción para generar el voto en plancha. La pregunta de la reducción del número de legisladores, así como aquella que busca la eliminación del financiamiento estatal de organizaciones políticas están destinadas a eso. Es lo más vendible, es lo más digerible”.
Esteban Ron, constitucionalista y analista electoral, señala que la Asamblea Nacional tiene un desprestigio, pero no por hartazgo, como sucede con el Consejo de Participación Ciudadana y Control Social (Cpccs).
Lo explica: “Es un desprestigio de todo lo que se considera representación legislativo parlamentaria y también es un desprestigio personal de los asambleístas. Si sumamos estas dos clases de desprestigio, no institucional, con un sentimiento ciudadano de que los asambleístas realmente no tienen eficacia ni efectividad en su trabajo, tranquilamente se puede convertir en la pregunta gancho o de arrastre electoral que tenga apoyo mayoritario, sin todavía tener el planteamiento de constitucionalidad”.
Otro factor, agrega, es la hipermediatización de la Asamblea Nacional, por lo que “se han vuelto tan evidentes los errores”. A ello le suma un tercer aspecto: “La motivación que tiene el Presidente de la República para consultar, el tema de gasto. El componente del bolsillo ecuatoriano también hace que sea la pregunta de mayor aceptación”.
Ron observa algunos efectos si se aprueba en las urnas la reducción de asambleístas:
- Las organizaciones políticas empezarán a tener mayores estándares de selección de sus candidatos porque van a tener menos oportunidades de representación.
- Reducción del gasto público.
- Noboa tendrá mayor aceptación: “Subirá la aceptación del Presidente, porque es el único que ha tomado la decisión de reducir el número de asambleístas”.
- Se profundizará la polarización al tener menos cantidad de reparto de escaños y la organización política más afectada será la Revolución Ciudadana (RC).
- Dentro de las organizaciones políticas, principalmente dentro de RC y Acción Democrática Nacional (ADN), habrá más pugna interna para reelegirse, porque las oportunidades van a escasear.
- Producto de lo anterior, las fracturas internas de las organizaciones políticas se pondrán en mayor evidencia.
- Alianzas entre organizaciones políticas pequeñas que busquen sobrevivir.
Ron está seguro de que la reforma para eliminar el financiamiento estatal sí será aprobada. En ese sentido, señala que las organizaciones políticas en general enfrentarán un clivaje. “Es un reordenamiento y una reestructura en general. A las organizaciones políticas a las que les interese sobrevivir a este clivaje buscarán alianzas. Pero ADN y RC muy difícilmente van a hacer alianzas porque no las van a requerir. Sería fragmentar su poder de representación para favorecer a organizaciones políticas que tendrán poco futuro”, refiere.
“Eliminar los bloqueos legislativos, eso es lo que también se busca, que este periodo presidencial sea como en Estados Unidos, un periodo de transición, pero que la ejecución de la política pública, al no tener contendores, sea en el siguiente periodo presidencial”, subraya Ron.
Expectativa de ADN
Andrés Guschmer, asambleísta de ADN, defiende que todas las preguntas están relacionadas al sentir de la gente.
“La gente sí considera que debemos tener un menor número de asambleístas que realmente los represente, que trabajen y que los haga sentir orgullosos de la elección que tuvieron”, manifiesta el legislador oficialista.
Prefiere no enfocarse en el resultado de las encuestas. “Creo que el sentir y el termómetro ciudadano es el que nos va a marcar realmente cuál es el favoritismo en relación a cada pregunta. Yo, porque estoy en permanente contacto con la gente en territorio, puedo decir que todas las preguntas gozan de un apoyo mayoritario”, resalta.
Aunque reconoce la posibilidad de que unas preguntas tendrán más respaldo que otras, Guschmer expresa confianza en que ganará el Sí: “La mayoría (de preguntas) están pensadas en función de lo que la gente ha venido pidiendo desde hace mucho tiempo y que en gobiernos anteriores le han dado la espalda. Nadie ha tenido la valentía de ir a preguntar justamente esto, preguntas que van a liberar muchos nudos”.
El constitucionalista José Chalco recuerda que la propuesta de enmienda constitucional para la reducción del número de asambleístas tiene un anexo, en el cual se determina un régimen transitorio para la aplicación de esta decisión, de resultar con el voto favorable de la población.
“La actual Asamblea en 90 días, desde la proclamación de los resultados, debe realizar reformas a las leyes para la aplicación de la reducción. Se entendería que en esas reformas exclusivamente se debe tratar lo tocante a los asambleístas por circunscripciones en el exterior, regiones y distritos. Pero la aplicación de la reforma tiene que ser para la siguiente elección del año 2029, pues no se aprueba modificación alguna para adelantar o postergar el periodo actual de los asambleístas y aquello es materia constitucional que no se modifica en la propuesta”, explica el experto.
Fuente: https://www.lahora.com.ec/