MUNICIPIO 181 1920 x 250px

El correísmo pierde cohesión y liderazgo antes de las elecciones seccionales 2027

El correísmo enfrenta su mayor crisis en años por fracturas internas, escándalos y pérdida de poder en Quito y Guayaquil.

La derrota en las elecciones presidenciales de 2025 marcó el inicio de una etapa de desgaste acelerado para la Revolución Ciudadana. El movimiento, que por años fue la principal fuerza política del país, enfrenta hoy una crisis interna agravada por salidas de legisladores, disputas públicas entre sus líderes y cuestionamientos a las figuras que ocupan cargos locales de poder.

La situación abre una nueva interrogante sobre su capacidad para sostener la hegemonía territorial de cara a las elecciones seccionales de 2027.
El bloque legislativo, que logró mantenerse cohesionado durante el correísmo en la oposición, comenzó a fracturarse con la renuncia de algunos asambleístas, entre ellos Jhajaira Urresta.
A esto se suma la expulsión de Santiago Díaz, investigado por violación, y las tensiones crecientes en torno al liderazgo de Luisa González, cuya jefatura en la bancada no logra contener el descontento interno. Algunas de las decisiones parlamentarias, como el respaldo a leyes impulsadas por el Ejecutivo, provocaron rupturas que profundizaron el aislamiento de la dirigencia con respecto a las bases.
En Quito, el alcalde Pabel Muñoz enfrenta un proceso de revocatoria que supera ya las 230 000 firmas, mientras en Guayaquil el alcalde Aquiles Alvarez afronta un juicio por su supuesta participación en el caso Triple A.

Ambos casos reflejan el desgaste de las principales figuras locales del correísmo, en medio de una creciente presión ciudadana por una gestión más eficiente. La pérdida de cohesión, el desgaste de imagen y la incapacidad de renovar el liderazgo plantean un escenario inédito para el movimiento político fundado por Rafael Correa.

El correísmo atraviesa una crisis importante antes de las seccionales de 2027
Sofía Guerrero, analista política, considera que la Revolución Ciudadana enfrenta una crisis interna nunca antes vista. Desde su perspectiva, el movimiento atraviesa una etapa de peleas públicas que podrían traer consecuencias graves si no se resuelven pronto.

Advierte que cuando una organización política se muestra dividida y más enfocada en conflictos internos que en los problemas de la ciudadanía, pierde credibilidad, confianza y fuerza política. En su análisis, esta situación puede generar distanciamiento entre los equipos de campaña, lo que afecta directamente su capacidad de competir con éxito.

Guerrero señala que si el correísmo no logra cerrar filas en los próximos meses, llegará debilitado a las elecciones seccionales de 2027. En ese escenario, tendría menos capacidad de enfrentarse con fuerza a un movimiento político en ascenso como ADN, que empieza a consolidarse como una maquinaria electoral.

Para la experta, el conflicto interno no solo erosiona la cohesión del movimiento, sino también su presencia territorial, que es uno de sus pilares más sólidos. A largo plazo, esto podría comprometer su viabilidad como fuerza electoral relevante.

Desde su visión, la pérdida de cohesión dentro de la bancada correísta y la falta de soluciones claras frente a los conflictos internos se traducen en un daño estructural. Considera que, si el movimiento no prioriza la unidad, podría incluso diluirse en el mediano plazo. En ese sentido, afirma que lo más grave no es la salida de legisladores, sino la falta de una estrategia clara para recomponer el vínculo con sus bases.
El voto duro del correísmo se mantiene, pero hay señales de alerta
Maximiliano Donoso-Muller, analista político, asegura que la Revolución Ciudadana conserva un voto duro que ronda el 28 % del electorado, un porcentaje que difícilmente dejará de respaldar al movimiento. Sin embargo, reconoce que ese respaldo podría sufrir una leve caída por los escándalos recientes que han impactado en la imagen del correísmo.

Aclara que en elecciones seccionales los comportamientos pueden diferir de los comicios presidenciales, por lo que considera clave que el movimiento aplique procesos de democracia interna en la selección de candidatos. Para él, esa apertura será fundamental para mantener la cohesión de la militancia.

El analista subraya que el mayor riesgo para la RC está en la pérdida de votantes ocasionales, que no forman parte del núcleo duro, pero que solían simpatizar con el movimiento. Advierte que, si no hay un proceso participativo para elegir liderazgos provinciales con respaldo territorial, el movimiento podría perder competitividad.

También menciona que en ocasiones anteriores se impusieron candidaturas a dedo, lo que generó rechazo dentro de las bases locales. Por eso, considera urgente devolver la palabra a los adherentes.

Donoso-Muller también analiza el impacto que tienen los gobiernos locales en la imagen general del movimiento. Señala que la administración municipal suele generar mayor desgaste por la cercanía con la ciudadanía y que las autoridades buscarán mejorar su imagen en los próximos meses, incluso con restricciones legales vigentes.

Para Donoso-Muller, si las elecciones se realizaran en el corto plazo, el correísmo tendría dificultades para competir, pero aún hay tiempo para corregir el rumbo. En el caso de Quito, plantea que Paola Pabón podría postularse a la Alcaldía si se concreta la revocatoria contra Pabel Muñoz.

Los problemas de gestión dañan la imagen del movimiento de la Revolución Ciudadana
Guerrero considera que los problemas de gestión en Quito y Guayaquil tienen un peso simbólico y político considerable. Afirma que estas ciudades no solo representan espacios de poder ganados por el correísmo, sino también lugares donde la visibilidad del movimiento ha sido más fuerte.

En ese sentido, cree que, si los ciudadanos perciben que los alcaldes no cumplen con su labor, esa mala imagen terminará afectando al movimiento completo. Para ella, esto puede desmotivar incluso a los votantes más leales.

En su análisis, los rivales políticos aprovechan estas fallas para construir narrativas que generalizan la mala gestión a todo el proyecto correísta. Por eso, considera clave que tanto Muñoz como Alvarez tomen medidas concretas para mejorar su desempeño y recuperar la confianza.
Si no lo hacen, sostiene que el movimiento continuará perdiendo espacio político, sobre todo entre los sectores que no son parte de su base dura. Aclara que las disputas internas también han afectado la percepción de liderazgo.

Guerrero concluye que el correísmo no cuenta en este momento con figuras visibles que ejerzan un liderazgo fuerte. Menciona que la falta de credibilidad y las incoherencias públicas están debilitando la imagen que el movimiento construyó durante años. Incluso señala que la campaña de revocatoria contra Pabel Muñoz es una muestra del descontento ciudadano acumulado. Para ella, si no se generan correctivos inmediatos, el deterioro se acelerará.

La estructura territorial aún resiste, pero se debilita
Rafael Silva, consultor político, sostiene que, a pesar de los escándalos y la crisis interna, la Revolución Ciudadana mantiene su votación dura. Considera que eso se explica por la falta de un nuevo caudillo que logre eclipsar la memoria de la obra social construida en los años de Rafael Correa.

También atribuye esta resistencia a lo que describe como una “coraza” que protege al movimiento, incluso frente a casos de corrupción, sentencias o vínculos con actos delictivos. En su análisis, esa estructura todavía responde con fidelidad en las urnas.

Respecto a la salida de asambleístas y la pérdida de cohesión, Silva cree que podría haber afectaciones parciales, pero no necesariamente determinantes. Indica que la militancia correísta sigue siendo disciplinada, organizada y jerárquica, lo que les permite sostener una maquinaria operativa en procesos electorales.

Sin embargo, Silva reconoce que esa lealtad puede estar más vinculada a relaciones clientelares que a una convicción ideológica profunda. En todo caso, señala que la estructura aún responde a las órdenes de la dirigencia.

Silva también advierte que los problemas en Quito y Guayaquil representan un golpe simbólico fuerte para el movimiento. Asegura que el correísmo necesita sostener estas plataformas municipales para seguir proyectando fuerza política.
En su lectura, el gobierno nacional ve allí una oportunidad para ganar terreno, incluso con miras a una eventual consulta popular. Por eso, remarca que el desgaste local podría tener consecuencias en la estrategia nacional.

Una renovación sin caudillos ni viejas narrativas
Los tres analistas coinciden en que la Revolución Ciudadana necesita un proceso de reestructuración profunda. Sofía Guerrero propone que el movimiento busque nuevos liderazgos y abra espacios a jóvenes con ideas renovadas.

Cree que hay cuadros locales con potencial, pero que no han logrado posicionarse por la centralización de las decisiones. También enfatiza que las disputas internas deben resolverse sin convertirlas en enfrentamientos públicos. Para ella, esa es una de las claves para recuperar legitimidad.
Maximiliano Donoso-Muller insiste en que el correísmo debe volver a sus orígenes territoriales. En su opinión, el movimiento necesita reactivar la militancia de base, escuchar a sus activistas y permitir procesos democráticos en la selección de candidaturas.

Plantea que, sin esa conexión directa con el territorio, será difícil sostener el espacio de poder alcanzado. Cree que las elecciones de 2027 y 2029 serán determinantes para definir si el correísmo logra mantenerse como una fuerza vigente.

Rafael Silva señala que el movimiento debe abandonar narrativas como la del fraude electoral o la tinta mágica. En su criterio, el correísmo necesita marcar distancia de figuras como Rafael Correa y Luisa González para dar paso a un liderazgo renovado.

También propone que hagan un mea culpa sobre errores de comunicación y estrategia. Desde su perspectiva, si el movimiento no logra ser propositivo y abandona la oposición automática, podría enfrentar un colapso electoral en los próximos años.

Fuente: https://www.elcomercio.com/

Compartir esta noticia

Facebook
X