MUNICIPIO 181 1920 x 250px

Bases militares extranjeras: ¿qué factores podrían influir en que Estados Unidos coopere en esta política?

El presidente de la República, Daniel Noboa, planteará la posibilidad de establecer bases militares extranjeras en la consulta popular. Ecuador busca mayor cooperación con Estados Unidos, pero que este país establezca sus bases militares dependerá de ciertos factores.

La pregunta de referéndum para eliminar la prohibición de establecer bases militares extranjeras o instalaciones extranjeras con propósitos militares, y de ceder bases militares nacionales a Fuerzas Armadas o de seguridad extranjeras cuenta con el dictamen favorable de la Corte Constitucional (CC).

Esta pregunta podrá ir a las urnas para ser sometida a la opinión ciudadana. Si es aprobada, se reformará el artículo 5 de la Constitución.

El factor del respaldo ciudadano

Que la ciudadanía apruebe la reforma será el primer paso necesario. Según una encuesta de la empresa Imasen, el 44,9% de los consultados votaría Sí en esta pregunta. Mientras que otra encuesta de Comunicaliza indica que el 53,7% estaría de acuerdo.

Mario Pazmiño, analista internacional en seguridad y exdirector de Inteligencia del Ejército, dice que la propuesta del presidente de la República, Daniel Noboa, es acertada y positiva.

“La situación que vive el país es sumamente crítica y no tiene ni los recursos ni la capacidad tecnológica ni la Inteligencia en información disponible para hacer frente al crimen organizado. La decisión del pueblo ecuatoriano creo que va a ser mayoritariamente a favor de la colocación de esas bases militares”, proyecta.

Daniel Pontón, experto en seguridad, coincide en que esta pregunta tendrá un apoyo mayoritario, porque se necesita mayor cooperación contra el narcotráfico. “Claramente, el tema de las bases militares en teoría apunta hacia allá, a pesar que una base militar es mucho más que eso. No creo que exista peligro de que no triunfe con la votación favorable, pero siempre con un riesgo de que por algún evento sorpresa esto sea una capacidad para medir la aprobación del Gobierno”, refiere.

En la misma línea opina Stalin Sacoto, abogado y experto en seguridad. “La situación actual del Ecuador demanda que la sociedad ecuatoriana respalde con un Sí profundo a esa pregunta, tenemos que fortalecer la seguridad ciudadana, estamos siendo azotados por el crimen”, expresa.

¿Qué podría empujar la decisión de EE.UU.?

Tras superar la consulta popular, el Gobierno podría iniciar el trámite para ver si Estados Unidos está interesado en colocar una base militar, pero Noboa puede aprovechar la visita, este 4 de septiembre de 2025, de Marco Rubio, secretario de Estado de EE.UU., para agilizar una posible aprobación, señala Pazmiño.

Sugiere a Noboa plantear algo importante en la reunión. “El bloqueo que está haciendo EE.UU. en el corredor de El Caribe contra Venezuela y Colombia para que no salga la droga por allá, obligadamente va a desviar ese flujo de droga hacia otros corredores y la posición de Ecuador es crítica. El corredor del Pacífico y el corredor Amazónico atraviesan el Ecuador”.

Explica que con ese desvío, las toneladas de droga que pasan por Ecuador aumentarán e incrementará la importancia de los puertos ecuatorianos en la salida de drogas al exterior. “Eso tiene que explotar Noboa, manifestarle a Rubio que es necesario reforzar el sistema de seguridad ecuatoriano. Y para ello se necesita contar con esas bases militares, sería una razón de peso”, apunta Pazmiño.

Aunque en una entrevista con la Agencia AFP, del 29 de agosto, un funcionario estadounidense anticipó que Ecuador no debe esperar “nada demasiado impactante” sobre la presencia de las tropas, Pazmiño da otra razón por la que EE.UU. podría volcar su decisión.

Además, de la agenda pública de Rubio en Ecuador, Pazmiño observa que hay otro interés. “La otra preocupación encubierta que tiene Washington que no lo ha dicho, pero se lo analiza geopolíticamente, es sobre el ingreso de China en América Latina, que se ha venido dando desde mucho tiempo atrás. China ha desarrollado algunos proyectos grandes y con fuerte inversión en Argentina, en Chile, en Venezuela, en Brasil, también en Ecuador. Pero el más importante, el que más le preocupa a EE.UU., es el Puerto de Chancay en Perú. Es una puerta abierta al comercio de China hacia América Latina y la salida de los productos latinoamericanos hacia China. Esa afectación en el patio trasero de EE.UU. necesariamente le va a preocupar. Por lo tanto, colocar una base militar en el territorio ecuatoriano le permitirá estar más cerca de los movimientos que pueda realizar China”, evalúa.

Pontón menciona que queda por ver si en función de la cercanía que tiene el Gobierno de Noboa con EE.UU., este tiene el interés de instalar un centro de apoyo de avanzada o de apoyo logístico para el control de las drogas. “Poner una base militar tendría otros trasfondos geopolíticos, por ejemplo, el tema de China, la Constitución lo permitiría, pero claramente estos objetivos pueden ser más geopolíticos y comerciales”, subraya.

El experto ve que Donald Trump, mandatario de EE.UU., ha sido renuente a hacer extensivo su rol en el mundo. “No creo que sea un escenario muy promisorio, tanto para una base como para un puesto avanzado por parte del Gobierno de EE.UU.”, considera. Pero EE.UU. sí podría plantear otro tipo de niveles de cooperación, añade.

“No dudo que en esta reunión se va a tratar el tema y va a haber la apertura por parte de los dos gobiernos para avanzar en contra de este flagelo (inseguridad)”, enfatiza Sacoto. Pero estima que EE.UU., no establecería bases militares como tal, sino puntos de avanzada para el abastecimiento de implementos cuando haya operaciones y esto podría darse mediante convenios de cooperación en la lucha contra el delito y sus diversas manifestaciones, explica.

“El que se haya pactado una reunión con Rubio significa que existe la predisposición para seguir avanzando en esa cooperación internacional que existe. Lo que se está buscando ahora es viabilizar el asentamiento de puntos de apoyo logístico para recibir esa ayuda estratégica de manera más directa y adecuada”, destaca.

El factor tiempo para contar con bases militares de EE.UU.

La propuesta de Noboa debe enfrentar otras fases, si se aplica la reforma en la Constitución, y si hay una apertura inicial de EE.UU. todo ese proceso tomaría mínimo tres años, señala Pazmiño.

Detalla los motivos:

  • Que EE.UU. esté convencido de que una base militar va a ser una inversión adecuada y mejorará las condiciones de seguridad en la región.
  • Trump consultará a su equipo asesor, este demorará entre uno o dos meses en presentar estudios pormenorizados.
  • Si obtiene esa información, Trump hará una consulta más profunda en otras instancias del Estado como el Departamento del Tesoro para ver si hay los recursos necesarios, El Pentágono para ver cuál es la visión político-estratégica de la colocación de una base, a los sistemas de Inteligencia para saber cuáles son las amenazas que podrían afectar esa colocación. Estas acciones tomarían entre seis a 12 meses.
  • Después Trump realizaría un proyecto y lo presentaría en el Congreso para su análisis, podría demorar un año.
  • Si el Congreso lo aprueba, vendría la adecuación o la construcción de esa base, tomaría entre seis meses a un año.

“Sería una base que apoya directamente a aviones para reabastecerlos, proporciona información, con sistema de radares para hacer monitoreo marítimo, aéreo, interdicciones (interceptar). Eso es lo que haría esa base”, resume Pazmiño.

 

Fuente: https://www.lahora.com.ec/

Compartir esta noticia

Facebook
X