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San Valentín: 4 mitos y realidades sobre

El 14 de febrero se celebra el día del amor y la amistad, muchas parejas deciden darse un gusto, ir a cenar, al cine o hacer alguna actividad juntos, en este día decir que amas a la otra persona es lo más importante, pero puede que se este buscando una idea equivocada sobre el amor.

1. Ni tú ni nadie tiene realmente un “tipo” de persona

Las citas online son hoy en día la manera más común de conocer una pareja, aunque puede resultar intimidante sentirse como un perfil más entre millones. Sin embargo, también puede ser alentador saber que en medio de la oleada de fotos de personas que aparecen en la pantalla, la percepción sobre qué tan atractivo es alguien puede estar influida por las caras que hemos visto previamente.

En este sentido, las investigaciones sugieren que nuestra percepción de la belleza, lejos de estar profundamente arraigada, es mucho más efímera.

2. Los opuestos no siempre se atraen

No es completamente cierto que los opuestos se atraigan. Hay ciertas características populares en una pareja, independiente de cómo sea su personalidad, como por ejemplo, ser agradable y no muy neurótico.

3. Sí, casarse te hace más feliz, pero no para siempre

Si la pareja es compatible, al final van a desear casarse. ¿Pero qué significa eso para la personalidad y  felicidad?

Estudios muestran que el matrimonio provoca cambios de largo plazo en la personalidad de la gente.

Una investigación desarrollada durante cuatro años con un grupo de 15.000 alemanes reveló que después de contraer matrimonio, las personas mostraron una disminución en su nivel de apertura y extroversión. Pero hay personas que aseguran que después de casarse mejoraron su capacidad de autocontrol y su capacidad de perdonar, cualidades esenciales para mantener una relación de largo plazo.

4. Las separaciones cambian la personalidad

Estudios revelaron un fenómeno que parece ser el opuesto al “efecto de la pareja casada arrogante”: la gente también experimenta cambios de personalidad después del término de una relación de largo plazo.

Investigaciones realizadas con personas de edad media que se han divorciado mostraron que las mujeres se vuelven más extrovertidas y abiertas después de cortar el nexo con su esposo. En cambio los hombres, no manejaron tan bien la separación. Tendían a ponerse más neuróticos y más meticulosos después del divorcio.

Pero una característica común es que tanto hombres como mujeres tienden a ser menos dependientes después de separarse. Por otro lado, de la misma manera que las separaciones cambian la personalidad, esto afecta la manera en que se va a recuperar después de un divorcio.

Las personalidades más extrovertidas tienden a casarse de nuevo más rápido, mientras que las más neuróticas muestran una tendencia a establecer relaciones cortas después del divorcio.